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Día 4. 07/07/2015

07/07/2015 by Iván Aguado

Dormimos en Marina Smir, Marruecos, y nos despertamos con un lío inmenso de horas, ya que en el día anterior no nos coordinábamos muy bien para saber a qué hora habíamos quedado con los taxis nos llevarían a ver Tetuán, unos  decían a las 11 de la  mañana hora española, y otros decían que habíamos quedado a las 11 pero de hora marroquí, con lo cual, nos decantamos por creer que la hora que nos habían dicho era de hora marroquí, y no la española.

8Tetuán es… ¡Una pasada! Nos encantó a todos un montón, fuimos con un guía de allí, el hombre que nos consiguió los taxis para ir, y desde donde aparcamos, fuimos andando por todas las calles de la medina, paseando por sus calles blancas, y viendo el día a día de toda la gente que vive allí, sus oficios, sus entretenimientos, y sus obras  de arte, etc… Halib, el guía, nos diferenció las casas de los más ricos, y de los más pobres, explicando que las casas de los más adinerados eran las que tenía la fachada con un mosaico antiguo, mientras las casas más pobres habían cambiado esos mosaicos por uno más moderno. En las calles había muchísimos gatos, con sus crías, y se mantienen con la comida y el agua que la gente les pone en la calle.

A las tres volvemos al barco, donde nos espera Víctor, alias ‘El Palmera’, y listos ya con los papeles hechos y los pasaportes en regla, nos disponemos a salir a cruzar el estrecho dirección el puerto de Sotogrande. Casi empezando nuestro camino, nos encontramos con tremendo, enorme, inmenso, impresionante, grupo de delfines, que nos rodean el barco entero a varias centenas de metros a la redonda. Nunca habíamos visto un grupo de delfines tan grandes, ya que podría ocupar unos 300 ó 400 individuos. En seguida hemos sacado las cámaras, nos hemos puesto como siempre en la proa del barco, y maravillados todos, hemos gozado de momentos con grupos de delfines enormes y de impresionantes saltos a pocos metros de distancia.

Llegados una vez a Sotogrande, provincia del maravilloso Cádiz, hemos puesto nuestro barco al lado del control de los pasaportes, y 7como locas, las chicas del barco nos hemos puesto a cantar y a brincar por el barco, con tanta suerte que Miruna y yo casi nos caemos al agua. A pesar de que el puerto es de los mejores, hemos tenido la tan buena suerte de romper y tirar al agua, el noray que nos une con la tierra, que nunca pensaríamos que eso se podría romper de donde  está.

Y finalizamos así, una buenísima jornada de viaje y aventuras, con los mejores compañeros que se pueden tener.

 

Srta. Aguilera

GSD Las Suertes


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