RSS Feed

Día 3. 06/07/2015

06/07/2015 by Iván Aguado

Hoy ha sido nuestro tercer día y como siempre nos despertamos al ritmo de ese CD que tanto nos gusta. Con el desayuno nos llenamos de energía pues nos esperaba un gran y largo día para el que nos preparamos con mucha biodramina ya que las experiencias de días anteriores sin ella no habían sido demasiado buenas para algunos.

Nos tocaba cruzar el Estrecho y, una vez preparados para la idea que nos habíamos creado de este lugar lleno de aventuras por el que debimos cruzar para llegar a nuestro destino, partimos de Estepona nada más y nada menos que a las 10:00 de la mañana dispuestos a vivir una nueva aventura.

El mar comenzaba más plato que nunca, y aunque  esperábamos un mar revuelto repleto de olas grandes, espuma y movimiento, para sorpresa de todos, hasta del patrón, el Estrecho se comportó como las aguas de cualquier cala durante el resto de trayecto. Esto al principio nos desilusionó un poco pero finalmente nos dimos cuenta que esto sería una gran ventaja a la hora de los avistamientos.

Nuestro primer avistamiento fue un pequeño grupo de delfines comunes que jugaron algo con nosotros, una pequeña aproximación que nos animó e hizo que nuestros turnos de avistamientos fueran más intensos y de esta forma no dejar escapar ninguna especie de cetáceo más grande que se nos pudiera cruzar por delante. Aunque ya teníamos muy vistos a los delfines no dejaban de sorprendernos y encantarnos, fue un poco más tarde cuando nos encontramos de golpe y porrazo con un inmenso y juguetón delfín común con el que lo pasamos como niños pequeños y al que tomamos por nuestro modelo durante un buen rato.

Después y para nuestra sorpresa avistamos un par de tortugas bobas a las que no pudimos ver de muy cerca pues la Zodiac no estaba preparada.

Antes de llegar a Marruecos y con la ilusión de pisar un continente nuevo para muchos de nosotros, avistamos un pequeño grupo de delfines listados aunque estos no eran tan amigables como los comunes.

IMG_3389Atracamos en Marruecos, una ciudad aparentemente poco habitada. Lo hicimos en un puerto de una zona “pija” para ellos. Nuestras dos primeros nuevos amigos se presentaron allí ante nosotros, y, con ellos empezamos nuestros primeros chanchullos en Marruecos tras los que siguieron unos largos minutos de espera y documentación. Llego la hora de las duchas, bajo un agua fría con intrusos que seguro que nunca olvidaremos, fue todo una aventura.

Cuando pudimos cenar, pues tuvimos que adaptarnos al horario marroquí durante el ramadán en el que se encontraban, fuimos a un restaurante en el que comimos pizza, té moruno y shawarma, al lado del barco.

Terminamos y como al parecer durante el
saras ramadán la vida en Marruecos se lleva a cabo durante la noche, disfrutamos de unashoras jugando a pueblo duerme y lobo en las que sacamos todos nuestros trapos sucios y risas. Antes de ir a dormir, sintiéndonos como en la peli Solo en casa preparamos todas las trampas posibles para evitar la posible invasión de nuestro tan accesible barco en el puerto marroquí en el que dormimos como niños bajo la protección de nuestro guardián privado.

Sara

GSD Moratalaz


No hay comentarios »

No comments yet.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *