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Chispa

02/07/2015 by Iván Aguado

Los sueños nos muestran universos increíbles y la voluntad nos obliga a salir de la rutina para hacer posibles estos sueños. Así comenzó todo, una conexión entre los dos hemisferios cerebrales; el izquierdo más científico y racional, quería conocer, entender y acercarse al estudio de la naturaleza; mientras, el derecho, imaginativo y mágico, quería vivir una aventura única, trepidante y original. Y así, de una sinapsis entre ambos mundos surgió el Proyecto Bitácora.

Son momentos difíciles para la conservación de nuestro planeta: el calentamiento global, la inestabilidad de los frágiles ecosistemas marinos, las emisiones de gases contaminantes que aumentan año tras año, la  pérdida de biodiversidad y las desigualdades en el reparto de los recursos del planeta generan una brecha social prácticamente insalvable. Por ello, como educadores, tenemos la obligación de conseguir que las siguientes generaciones crezcan con una conciencia y responsabilidad tanto social como medioambiental. Mediante este proyecto intentamos que los participantes conozcan el funcionamiento de los ecosistemas marinos para que entiendan la importancia de su conservación.

Vivimos en una sociedad precipitada: cuando buscamos información obtenemos miles de resultados en menos de un segundo, tenemos millones de teras de datos a un clic y nuestros medios de transporte son cada vez más rápidos. Esta inmediatez ha restado importancia al trayecto, al ir y al regreso. Por eso queremos que el Proyecto Bitácora no sea un viaje más. Queremos que sea un viaje en el que recorrido sea tan importante como el destino. Queremos hacer de cada minuto un instante único e irrepetible.Cetaceos.2008-07-02_11_51_46

Así como Julio Verne, Emilio Salgari o Jack London nos regalaron fronteras desconocidas a cada paso de página, siempre con un destino por descubrir, que nunca era el final sino una etapa más; nosotros nos adentraremos en el gran azul, el medio perfecto para que afloren las sensaciones de todo espíritu aventurero. Y allí, rodeados por la inmensidad del mar  y aislados de la civilización, recuperaremos el viaje como aventura.


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